Cuando eres pequeño no te enseñan a quererte, no te enseñan a aceptarte, te enseñan a que debes aceptar a los demás como son pero no aceptarte a ti mismo como eres. Por eso vivimos toda nuestra vida intentando entender o intentando aprender a aceptarnos y querernos a nosotros mismos.
Yo misma, llevo años intentándolo, teniendo subidas,
teniendo bajadas, teniendo momentos increíbles conmigo misma, momentos en los
que me siento una jodida diosa, momentos en los que me miro en el espejo y no
podría verme más guapa, cuando no necesito ni una gota de maquillaje para
amarme, o cuando hasta con el maquillaje más cargado me veo igual de guapa que
sin él. Pero también están los otros momentos, los momentos más jodidos, en los
que tapas cualquier espejo que te rodee o en los que evito pasar por delante de
las ventanas en las que puedo verme reflejada. Días en los que no me veo bien
con nada, en los que no sé qué ponerme aun teniendo el armario lleno de ropa,
días en los que ni con el mejor maquillaje me veo aceptable. Momentos en los
que me gustaría que cuando era pequeña me hubiesen enseñado a seguir en pie y
que cuando me mirara al espejo pudiese decir “no, no es un buen día, pero
mañana va a ser mejor y tú vas a estar de puta madre”.
Pero la vida pasa, los años pasan y empiezan a decirte que
para que alguien te quiera, debes quererte tu primero. A esas personas lo que
les digo es que quizás llevan razón, pero no deben saber lo que es levantarse
de la cama, mirarse al espejo y quizás no encontrar ni un solo adjetivo bonito que
decirse.
Porque quizás pasas por delante de un espejo y te dan ganas
de hacerte mil fotos o de decirte mil cosas bonitas a ti mism@, pero quizás
pasas delante de otro espejo y quieres estamparlo contra el suelo porque lo que
ves reflejado no te gusta absolutamente nada.
Ropa, maquillaje, operaciones estéticas, estereotipos, canon
de belleza… Mierdas y más mierdas que solo adornan, enseñan que quizás jamás
encajaras en lo bonito y te crearan miles de complejos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario