sábado, 14 de noviembre de 2020

A mi yo del pasado...

 A mi yo del pasado… Podría decirte mil cosas, podría decirte que hemos cumplido mil sueños, podría decirte que hemos cumplido mil metas y que estamos tres mil veces mejor, pero me estaría mintiendo a mí misma, y no nos merecemos eso.

A mi yo del pasado… no tengas miedo, aunque ahora seguimos teniéndolo te pido a ti que no lo tengas, que sí, que seguramente falles, pero te prometo que aunque falles y sufras por ello te hará aprender y te dará una gran lección. No tengas miedo a equivocarte, porque si, lo harás mil veces, pero eso es lo que nos ha llevado a ser nosotras mismas, a ser como somos y a saber lo que sabemos. No tengas miedo a ser tu misma, porque aún que no vayas a gustarle a todo el mundo, a quien le gustas, le gustas como eres, con tus locuras, con tus momentos de borderia máxima, con tus momentos más odiosos o con tus momentos más lúcidos.

No tengas miedo de fallar, no tengas miedo de enamorarte, no tengas miedo de dárselo todo, porque él te hará daño, sí, pero te dará unos años increíbles, te hará sentir mil cosas, te hará vivir nuevas experiencias, te llevará de la mano a mil sitios nuevos e increíbles, te hará conocer cosas de ti misma que ni tu sabías , te descubrirá un mundo lleno de nuevas sensaciones y aunque ahora yo crea que has perdido cuatro años de tu vida, en el fondo sé que lo agradeceremos, porque te ha enseñado a ser tu misma, a quererte un poquito más, a saber lo que quieres de verdad, a saber que hay que luchar hasta el final y a no tener miedo ante nada ni a quedarse sin nada.

Por favor, abre tu mente, aunque lo veas todo muy negro todo se arreglará, porque si, hay gente que se va, hay gente que no recuperarás, hay gente estúpida que agradecerás que se marchen, hay gente increíble que perderás y te harán odiarte a ti misma, hay gente increíble que entrará en tu vida y a día de hoy siguen ahí. Así que se tu misma por favor, se tu misma y no tengas miedo a vivir, porque así, tal y como somos, somos increíbles.

A mi yo del pasado le diría que tuviese paciencia, que se calmase, que todo viene, que la espera merece la pena, que llore, que grite, que sonría, que ría, que viva, porque todo lo que le pase no volverá a pasarle, porque todo lo que viva será increíble, porque cada cosa nueva que le pase será aprendizaje y serán anécdotas que le contaremos a nuestra yo del futuro y entonces podremos contárselas a nuestros hijos.

A mi yo del futuro le pediría que se quisiese más, que es perfecta como es, que cumplirá alguna de sus metas, que vivirá su sueño durante un tiempo, que conocerá a un gran amor, que su gran amor le romperá el corazón pero que vendrán cosas mejores, cosas y personas increíbles.

Quiérete, valórate, amate, respétate, porque si, porque dicen que la vida son dos días, pero a lo mejor la tuya solo es uno, así que disfruta y VIVE.

Porque quiero y puedo

 Voy a enfadarme, voy a decir mil tonterías, voy a odiarte, voy a dejar de quererte y tú me odiarás, desearas dejarme, y yo te pediré que lo hagas. En mis peores días no querrás ni estar a mi lado, yo misma te pediré que te vayas, puedo hacerte daño, cuando menos lo pienso, más cosas hirientes digo.

Pero también te querré de forma incondicional, también se decirte las palabras más bonitas que escucharás o leerás, te amaré como nadie te ha amado y te volveré a querer incluso más de lo que lo hacía antes de enfadarme.

No seré la mejor novia, tampoco prometo serlo. Pero prometo quererte, prometo respetarte y prometo hacerte la persona más feliz del mundo mientras te tenga a mi lado, porque mientras permanezcas conmigo serás  lo que más desee.

Quizás no pueda bajarte la luna, quizás me pierda contando estrellas, pero puedo prometerte que seré la sombra que deseas encontrar cuando más brilla el sol, prometo que seré esa lluvia que te relaje al dormir, prometo que seré tu calma entre tanta tormenta.

Te ofrezco una vida, a mi lado, llena de aventuras, llena de desastre, probablemente llena de desorden que tú mismo tendrás que ayudar a ordenar, una vida llena de aprendizaje. Te ofrezco calma ante tanta rabia, te ofrezco amor entre tanta guerra, te ofrezco un poco de frio entre calor más insoportable o calor entre tanto frio invernal.  Prometo hacerte sonreír cuando más ganas de llorar tengas, prometo abrazos eternos cuando más los necesites, prometo miradas que lo digan todo, prometo besos que quiten el hipo.

Quizás no pueda darte una vida llena de riqueza o llena de abundancia, pero prometo que nunca te faltará el amor, prometo que nunca necesitarás a otra persona a tu lado si me tienes a mí, porque si algo se es que desde el primer día apostaré por ti, apostaré por lo nuestro e incluso sabiendo que puedo quedarme sin nada te lo daré todo con los ojos cerrados.

Quizás me he pasado años amando a alguien que no era para mí, quizás la vida quería enseñarme lo que era amar de verdad, o quizás simplemente se divertía jugando conmigo. O quizás simplemente me he pasado años preparándome para la gran guerra, quizás la vida me estaba avisando que la persona indicada estaba por llegar y necesitaba frenar. 

Puede que le diera todo mi amor, todo mi cariño y todo lo bueno que había en mí a alguien que no se lo merecía en absoluto. Puede que derrochara todo lo que tenía por dar con la persona equivocada. Puede que jamás vuelva a sufrir como lo hice anteriormente o puede que incluso el destino quiera joderme aún más. Pero sé que aun quedando poca cosa en mí, pienso dártelo todo, porque si, porque te lo mereces, porque mereces que te traten bien, porque mereces que te quieran bien, porque quiero y porque te quiero.

De pequeño

 Cuando eres pequeño no te enseñan a quererte, no te enseñan a aceptarte, te enseñan a que debes aceptar a los demás como son pero no aceptarte a ti mismo como eres. Por eso vivimos toda nuestra vida intentando entender o intentando aprender a aceptarnos y querernos a nosotros mismos.

Yo misma, llevo años intentándolo, teniendo subidas, teniendo bajadas, teniendo momentos increíbles conmigo misma, momentos en los que me siento una jodida diosa, momentos en los que me miro en el espejo y no podría verme más guapa, cuando no necesito ni una gota de maquillaje para amarme, o cuando hasta con el maquillaje más cargado me veo igual de guapa que sin él. Pero también están los otros momentos, los momentos más jodidos, en los que tapas cualquier espejo que te rodee o en los que evito pasar por delante de las ventanas en las que puedo verme reflejada. Días en los que no me veo bien con nada, en los que no sé qué ponerme aun teniendo el armario lleno de ropa, días en los que ni con el mejor maquillaje me veo aceptable. Momentos en los que me gustaría que cuando era pequeña me hubiesen enseñado a seguir en pie y que cuando me mirara al espejo pudiese decir “no, no es un buen día, pero mañana va a ser mejor y tú vas a estar de puta madre”.

Pero la vida pasa, los años pasan y empiezan a decirte que para que alguien te quiera, debes quererte tu primero. A esas personas lo que les digo es que quizás llevan razón, pero no deben saber lo que es levantarse de la cama, mirarse al espejo y quizás no encontrar ni un solo adjetivo bonito que decirse. 

Porque quizás pasas por delante de un espejo y te dan ganas de hacerte mil fotos o de decirte mil cosas bonitas a ti mism@, pero quizás pasas delante de otro espejo y quieres estamparlo contra el suelo porque lo que ves reflejado no te gusta absolutamente nada. 

Ropa, maquillaje, operaciones estéticas, estereotipos, canon de belleza… Mierdas y más mierdas que solo adornan, enseñan que quizás jamás encajaras en lo bonito y te crearan miles de complejos.

Enseñemos a nuestros hijos a ponerse delante de un espejo y saber aceptarse, saber quererse a uno mismo, sacar al menos una cosa buena de todas las que ven reflejada.