Tapate los oídos por un momento,
deja de escuchar lo que dicen los demás y empieza a escucharte a ti misma, a
saber lo que tú sientes, a saber lo que tú quieres, a saber lo que tú
necesitas.
Tú eres tú y los demás son los demás. Nadie ha
de meterse contigo por el simple hecho de hacerse sentir superior. Nadie ha de
hacerte sentir mal para que el mismo se sienta bien. Nadie puede hacerte
escoger algo por que él quiera que tu lo hagas y ya.
Tú eres tú y tú has de tomar tus decisiones, tú
has de tomar tus caminos y tú has de cometer tus errores. ¿Qué te equivocas?
Pues retrocedes y tomas otro camino. ¿Qué cometes demasiados errores? Cariño,
todos cometemos errores, todos hemos hecho algo mal alguna vez, pero ante todo
somos humanos y los humanos se equivocan, no una, muchas veces.
Ahora quiero que recuerdes cuando apenas
tenías tres años, entrabas por primera vez en un colegio y lo único que querías
era ponerte malo porque aún no tenías amigos, solo querías estar con tu madre. Cuando
tenías esos tres años, lo único que te dolían eran esas raspadas que te hacías
cuando caías al suelo. Cuando tenías esos tres años lo único que te fastidiaba
era cuando un compañero o tú propio hermano te quitaba tu juguete favorito y no
quería devolvértelo.
Y ahora que has recordado todo eso, mírate
ahora, tú misma te odias, no hace falta que lo hagan por ti, tú misma te
insultas, tú misma te castigas y tú misma te hieres. ¿Qué crees que pensaría
esa niña de tres años viendo que tú eres su futuro? ¿Crees que querría
convertirse en eso? ¿Qué quiere sufrir todos los días? ¿Qué quiere estar
llorando cada noche?
Cariño, siempre habrá alguien mejor que tu,
pero como tú no va a haber nadie, tu eres tú y tu eres y tienes que ser tu
misma sin dejar que nadie te quite el puesto.
