Padres y madres del siglo
XXI, los adolescentes de hoy en día somos todos muy bipolares y
temperamentales, o al menos la gran mayoría. Un momento podemos estar riendo
como al otro con los ánimos por el suelo, de un momento feliz podemos pasar a
querer dar algún que otro golpe a la mesa.
Hablo por mi y por muchos
que conozco cuando digo que, de vez en cuando, no estaría mal, ya no la charla,
si no la típica pregunta de “¿Cómo estás?” si no el “¿Te va bien?” e incluso podría
apostar que un “¿Te sientes a gusto y te gusta lo que haces?” de vez en cuando
no va nada mal e incluso puede gustar y agradecerse.
No siempre nos gusta escuchar el "¿ya has hecho la cama?", "¿ya has hecho los deberes?" o el ahora "deja ya el móvil", sabes todo eso, sabemos que la habitación se a de ventilar para que después hagamos la cama, sabemos que para el colegio se a de estudiar y hacer deberes, y sobre todo nosotros mismos sabemos que lo del móvil esta bien, pero no hay que abusar que esta guay pero hasta cierto punto.
Cuando estamos mal y
hacemos algo mal, como es lógico, lo que menos queremos s que se nos castiguen,
no digo que no se haga, ni mucho menos, al revés, de vez en cuando viene bien
un escarmiento, pero siempre y cuando sea el adecuado y moderado. Porque al
menos para mí un mal castigo puede llevar una discusión y eso obviamente
nosotros no es lo que buscamos cuando la familia es lo único que se tiene desde
el principio hasta el final de la vida misma.
Al igual que vosotros,
nosotros, también nos agobiamos, nos dan bajones o nos enfadamos, tenemos las
hormonas revolucionadas y casi siempre pagamos las cosas con quien menos se lo
merece pero eso no quita que después nos arrepintamos. Muchos tendremos orgullo
y hablo por mí cuando digo que siempre suele gustar más cuando el primer paso
lo da otra persona que no somos nosotros.
Generalizo cuando digo
que la mitad de las veces una relación de padre/madre-hijo/hija siempre se
queda ahí, que casi nunca está el aliciente de la confianza en este tipo de
relaciones. No nos gusta que nos agobien pero nunca está de más un poco de
apoyo, al igual que podéis advertirnos y discutirnos ciertas cosas siempre se
pueden dar consejos después de entrar en confianza o incluso antes, que al
menos para mí, personalmente, no viene nada mal. Más que nada porque como en
muchas ocasiones, vosotros, los treintañeros, cuarentañeros o incluso en mi caso
cincuentañeros (ya que nunca se es viejo/a), siempre tenéis más experiencia que
nosotros que no tendremos ni la mitad de edad ni la mitad de experiencia que vosotros.
Por eso a mi parecer
siempre es bueno que un padre y/o una madre siempre este recordándole a su hijo
que al igual que también está para las broncas también está para establecer
confianza, dar consejos, advertir y sobre todo, y creo que más importante,
apoyar en todo a su hijo/hija.
Y para acabar solo decir
que todo lo dicho es dicho con todo el respeto, desde el punto de vista de una
adolescente de 16 años la cual siempre es algo bipolar, indecisa, tímida,
temperamental y a la cual siempre le vendría bien un poco de todo lo nombrado.