Eres un tío, te crees guapo, te crees que con tan solo un chasquido de
dedos vas a tener a un montón de tías a tus pies, empiezas a clasificarlas,
primero las guapas, las pones de más guapa a menos guapa, después cuando ya te
has aburrido de esas te pones con las que según tu están más guapas de cara a
la pared, empiezas por la menos fea, acabando por ponerle el cartelito en la
frente a la peor.
Primero vas y te diviertes un poco con una, le
empiezas diciendo cosas bonitas ya que te la encontraste un día por la calle,
te pareció guapa y fácil ¿pero sabes qué pasa? Que es todo lo contrario, puede
que sea rubia, pero ella no es tonta sabes. Empezaste a hablar con ella como si
nada, la llevaste a tu terreno haciendo de las tuyas con tus estúpidos juegos,
y cuando ya tuviste sus labios contra los tuyos, cuando ya tuviste lo que
querías hiciste como si nada, como si nunca hubiese pasado aquello.
Ahora es cuando estas aburrido de
la que vino después de ella y piensas “joder, esta tía es un muermo, mejor me
vuelvo con la otra que era más fácil y seguro que cae otra vez”. Empiezas con
los cariñitos, le hablas tu para que ella se sorprenda, pero cariño con tus
chulerías no vas a ningún lado que eso de que eres tu quien da y no es a ti a
quien dan no hace ni puta gracia chaval, solo consigues que ella se arrepienta
aún más de todo lo que pasó contigo.
Te das cuenta de que solo pierdes
el tiempo? Que ella ya no es tuya tío, que se ha olvidado de ti y de aquella
tarde, que no te quiere ni te va a querer nunca, que sonríe gracias a otro que
no eres tú. Déjala joder, deja que sea feliz como no lo fue contigo, deja que
otro la haga feliz como tú no supiste hacerlo.
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