¿No te ha
pasado nunca eso de que no crees ser el mismo, que piensas que no estás siendo
como antes, que has cambiado, que no eres la misma persona? Sí, eso de que
ahora tratas diferente a las personas que te importan, que ahora le das más
valor a esas personas que realmente están ahí contigo, apoyándote, día a día,
en lo bueno y en lo malo. También eso de que ahora te es más fácil identificar
a alguien que no está siendo sincero contigo, o que sabes que esa persona solo
estará ahí por interés. Puede ser que sientas también esa rabia por dentro que
después de tanto tiempo al lado de alguien que creías que iba a ser un amigo
para toda la vida y descubres que es un completo interesado, que solo está ahí
para cuando te necesita, que cuando eres tu el que le necesitas no está ahí y
que siempre pone escusas para todo.
Ahora que seguro que es casi seguro que
lo sientes, te diré otra cosa para que lo compruebes. Ahora ya no sabes ni que
es lo que te pasa, lloras por todo o gritas por todo. Te hundes enseguida y
encima por cualquier tontería. A la mínima que te toquen sabes que pondrás
cualquier escusa para encerrarte en tu cuarto y ponerte a llorar. Ni si quiera
sabes que es lo que sientes por algo o por alguien, solo quieres que te den ese
cariño que tanto crees necesitar.
Creo que se algo que puede pasarte
también. Esto hablando de esos momentos que haces cosas que ni si quiera tu
mismo creías que podrías llegar a hacer. O incluso esos puntos a los que llegas
que nunca antes habías pensado que llegarías. Que esa rabia que te consume por
dentro no la habías sentido nunca antes por alguien, pero que ahora al llegar a
ese punto la sientes y te jode más que nunca pero sin embargo tampoco haces
nada para que desaparezca.
Si, lo sé, yo también me siento así. Es
como si te hubieses convertido en otra persona, en alguien que jamás pensaste
que podrías llegar a convertirte. No por nada, sino porque antes eras más
inmaduro, no sabías a lo que podrías llegar a enfrentarte. Pero mírate ahora,
tienes más heridas en el corazón que las que tenías en las rodillas y en las
manos cuando aprendiste a ir en patines cuando eras un niño.
Porque cariño, piénsalo, todos cambiamos alguna vez en la vida, pero piensa que
si lo haces es por algo o por alguien. Y sabes de sobras que no cambias hasta
que llegas a ese punto en el que no puedes más, en el que realmente te han roto
y no por fuera si no por dentro. Porqué tu corazón no puede más y ha decidido
reiniciarse por completo pero cambiando también a la persona la cual le lleva.
Así que piensa que si ese punto está por llegar has de reservar a esas personas
que realmente te importan, a las que sabes que realmente estarán en las buenas,
en las malas y en las aún más malas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario